La Infancia en México
Este
es un texto, tipo ficha resumen, sobre la infancia en México, abarcando el
ámbito social, familiar y escolar, hecho con el apoyo de las lecturas leídas en
clase y de la visita al Museo Modo.
La
conceptualización de la infancia, ha pasado por muchos procesos para modificarse
conforme el paso del tiempo. Sin embargo, actualmente, se relaciona con la
familia moderna. Incluidas veces se decía que “el niño no es un hombre en pequeño, sino que la infancia tiene su
forma de ser, de pensar y de sentir” (Rousseau, 1762).
Para
el siglo XIX, la pintura se hizo popular, y de esa manera se fueron dejando
miles de retratos infantiles, sin embargo lo que se retrataba eran los juguetes
que utilizaban los niños como muñecas de trapo, escobetillas, matracas y
más. Los juguetes representaban que, el
hijo y la madre siempre han estado apegados, porque el padre está fuera de casa
involucrándose muy poco con el infante, de esta manera, la madre elaboraba los
juguetes para entretener al niño. Sin embargo, los juguetes se empezaron a
importar a mediados del siglo XIX.
Justo
para la mitad del siglo XIX, en México había ediciones de libros populares con
temas relacionados a lo nacional, con imágenes alusivas a las costumbres del
país.
La
vestimenta del niño era la misma que la de los adultos, porque se pensaba que
eran adultos pequeños. De esta manera, cuando se trataba de retratarlos, se tenía
que percibir y entender el entorno social en el que se encontraban viviendo.
Durante
el siglo XVIII, la Iglesia
debía de intervenir para obligar a los padres a bautizar a los bebes. Desde ahí
hasta el siglo XIX, se empezaron a crear las invitaciones y los recuerdos para
la ceremonia religiosa del bautismo. Incluían imágenes de recién nacidos,
cigüeñas, ángeles o cruces, también tenían el nombre y la fecha de nacimiento
del niño, nombre de los padres, padrinos. Se les vestía de una manera única
para el bautismo, en capas o vestidos de metro y medio de largo.
“Al cambio de actitud
hacia la infancia en el siglo XX, advertía que en el nuevo siglo de los niños
se convertirían en el centro del hogar, para ellos se diseñarían muebles,
juegos y ropa” (Key, 1900).
De
este modo, se empezaron a fabricar productos para los niños de clase media. Los
productos más notorios eran el mobiliario, pues se hacían muebles similares al
de los adultos, solo que más pequeños para los niños. Se creaban sillas,
mecedoras, pupitres, sillas para bebes; este mobiliario tenía que ser atractivo
y económico.
“Se propuso la
disciplina formal que inculcaba hábitos y valores”. (Gonzalbo Aizpuru, 2006).
“La educación infantil
tuvo su origen y raíces en el cuidado y responsabilidad de los padres hacia sus
hijos” (Colmenar Orzaes)
Apenas
la sociedad estaba enterada de lo que era la infancia, apenas se iba
descubriendo como una etapa de
inocencia, es aquí donde la conducta del niño puede formarse, porque el infante
está en pleno desarrollo y pueden generar actitudes conforme sean enseñados.
El
papel que desarrollaban las madres en el siglo XIX, dependía y cambiaba
conforme el contexto social, por ejemplo, en un ámbito urbano, las madres se
encargaban de la educación de los niños y el hogar. En un ámbito rural, las
madres les ponían a los niños tareas domésticas y agrícolas.
Las
madres del siglo XIX de clase alta, utilizaban nodrizas y biberones para dar
leche, agua, u otros líquidos a los bebes, ya que aún no tienen el desarrollo
para poder tomar en un vaso.
“A pesar de las bombas,
de la escasez de alimentos y la falta total de muchos productos de que parecen
imprescindibles, no dejamos de ser niños”. (Gonzalbo Aizpuru,
2006).
En
el siglo XIX, originalmente los juguetes eran solo para los adultos, sin
embargo ya existían juegos para los niños, fue entonces que a partir de este
siglo que se empezaron a crear los juegos de mesa y juguetes especialmente
dirigidos a los niños. Gracias a la venta de los mismos, se creó un mercado tan
amplio, que de esa manera, las tiendas tenían su propia área para juguetes, así
de este modo se crearon las jugueterías (tiendas propias para la venta de
juguetes y juegos de mesa para niños).
De
esta manera eran creados soldaditos, muñecas de trapos. Los juguetes para
varones eran sencillos, se elaboraban con madera, vidrio, cartón; así se tenían
trompos, canicas, caballitos. Las canicas en ese entonces, tuvieron más auge
por ser un producto novedoso ante la vista de público en general.
Para
las niñas, se utilizaba, la casa de muñecas. Lo que fue en el siglo XVI tener
una casa miniatura, representaba riqueza y ser de la clase alta en la sociedad.
A partir del siglo XIX se empieza ver como juguete, así de esta manera, se
creaban accesorios para decorar y completar las casas, incluso se llegaron
hacer piezas de objetos y muebles típicos mexicanos para darle un ambiente
nacional.
Se
empezó a utilizar, lo que era la pelota, un juguete apto para varón y niña.
De
los juegos más populares en México, en ese siglo, se encontraba la lotería. Se
vendían en cajas de colores atractivos, incluía los tableros, las tarjetas y
las fichas. Se podía encontrar en la Juguetería por ser un juego de mesa
típico. También se tenían los rompecabezas o juegos de memoria.
Para
1821, México no contaba con escuelas gratuitas para la niñez. Se construyó un
Sistema de Educación Gratuita para niños que vivían en pobreza. Fue hasta 1876,
donde Benito Juárez estableció que la educación seria gratuita y obligatoria,
sin embargo no logro concretar su proyecto.
“El atraso de los
pueblos depende de la mala organización e inapropiados métodos de enseñanza. La
educación es la base de la grandeza de las naciones”. (Gonzalbo
Aizpuru, 2006).
Para
el Porfiriato, se promovió el proyecto de enseñanza objetiva. El principal
objetivo en ese entonces, era que con la educación se unificara a la nación.
Los
primeros libros en editarse fueron de carácter científico, pues el objetivo era
fomentar la curiosidad por la lectura, así de este modo descubrir y
experimentar. Inclusive se creó un proyecto donde, se buscaba transmitir los
conocimientos científicos de una forma fácil, sencilla y atractiva al público
infantil, las clases trabajadoras y clases bajas.
De
otra manera, se tenía cuadernillos que, con relatos/cuentos ilustrados, los
cuales abordaban temas de geografía, astronomía o biología. Todos estos
cuadernillos hacían énfasis en crear curiosidad en querer experimentar acerca
de lo científico.
Fue
hasta el Porfiriato, donde se empezaron a publicar libros para educación
primaria, básica y superior. Se consideraba que los libros eran requisitos para
las materias de la enseñanza. Fue a finales del siglo XIX donde existieron los
cuadernillos de trabajo con textos breves, propiciaban entretenimiento pero al
mismo tiempo una educación amenua.
“De ahí la enorme
importancia de vigilar a los niños desde la infancia y proporcionarles en las
escuelas, las rutinas y los valores que moldean sus costumbres” (Gonzalbo
Aizpuru, 2006).
Se
crearon las escuelas Lancasterianas, la cual prepara a un niño de un grupo,
para dar clases a los más pequeños. Ellos se encargaban, también de, vigilar la
conducta y la disciplina de los alumnos durante la clase.
“El niño fue
protagonista involuntario de un proceso modernizador del conocimiento”. (Gonzalbo
Aizpuru, 2006).
A
los niños se les enseñaba a escribir e pizarras, así practicaban el tamaño, la
proporción y la separación de las letras, a partir de ahí, utilizaban una
plumilla. Al final del siglo XIX e inicios del siglo XX, se empezaron a
fabricar cuadernos impresos de raya para saber cómo plasmar la caligrafía.
En
1891, en la escuela primaria se concluyó que, seria de los seis a doce años; la
educación básica/inicial (primer al cuarto año) seria obligatoria. Para poder
demostrar que se fueron cursando los años obligados, se crearon las boletas de
calificaciones, las cuales describían las notas o calificaciones del niño, su
aprovechamiento y su conducta.
“Se indica un marco de
aprendizaje situado en el seno familiar” (Colmenar Orzaes).
Los
padres eran el núcleo familiar que incorporaban la infancia, ya que ellos se
encargaban de su protección material y de su formación moral. La madre era la
encargada del hogar, de formar, educar al infante para integrarlo a la
sociedad. Los padres pasaban menos tiempo por el deber de salir a trabajar.
La
mayor parte de la población infantil mexicana, vivía en pobreza extrema, asi
que debían de trabajar, dejando los deberes domésticos y escolares. Los niños
trabajaban repartiendo periódicos o billetes de lotería.
Justo
en el Porfiriato, fue cuando se dio más el trabajo infantil, haya sido en la
ciudad o en el campo, los niños tenía que ayudar económicamente para la
familia. Es ahí donde, se nota que no había consideraciones por los infantes en
ninguna circunstancia.
Lo
que fue el siglo XIX, se acostumbraba retratar a los niños cuando fallecían,
los padres accedían a este tipo de fotografías porque querían conservar el
recuerdo e imagen del niño.
La
tasa de mortalidad en ese entonces, era muy alta; tenían que ver las
condiciones higiénicas, ya que eran inadecuadas, o incluso se agregaban las
enfermedades incurables, las cuales era costoso atender o simplemente no se
tenía cura alguna.
Esto
se debía a que las parejas se casaban muy jóvenes, tenían muchos hijos, de este
modo, varios niños morían antes de dejar la infancia.
En
el gobierno de Porfirio Díaz, se planifico un edificio donde se albergaran
niños huérfanos o desamparados (a los cuales se les consideraba un problema
social), así de esa misma manera, educarlos en ese recinto. Se pretendía atender
a los niños y las niñas por su sexo y su edad, así que, se creó un departamento
especial y diferente para niños, niñas y párvulos.
“El año de 1883 marca el
inicio de las primeras escuelas dedicadas a los párvulos” (Galván Lafarga).
Para
los niños, niñas y párvulos se buscaba una educación que estuviera en armonía,
paz y contacto con el interés del niño. Se les enseñaban por medio de
actividades muy sencillas, siendo objetivas, relacionando aspectos cotidianos.
Para
esta educación, se debían tener maestras para enseñar a estos infantes, por lo
cual se seguía con el plan de la observación de la naturaleza, estudio y
enseñanza de matemáticas, conocimiento de lenguas, caligrafía.
Para
finalizar, termino mencionando una cita, que a mi parecer dice lo que en
verdad, podría mencionar un punto importante sobre la infancia.
“Lo que los niños sintieron o pensaron acerca de si mismo solo podemos intuirlo a partir de lo que recordaron y contaron al paso de los años”. (Gonzalbo Aizpuru).
“Lo que los niños sintieron o pensaron acerca de si mismo solo podemos intuirlo a partir de lo que recordaron y contaron al paso de los años”. (Gonzalbo Aizpuru).
Hoy
en día, no hay un concepto definido sobre la infancia, sin embargo, lo
relacionamos con los primeros años de vida de los niños, por las situaciones
que han pasado, sean buenas o malas, porque dependiendo el tipo de infancia que
tuvo el niño cuando era pequeño, es como se desarrollara y crecerá en el ámbito
social, escolar y familiar.
Es
una etapa donde se puede moldear al niño para bien, siempre y cuando tenga un
ejemplo a seguir de una persona que el niño sienta que es un ejemplo a seguir,
o siendo uno mismo participe del ejemplo al niño.
Los
inicios de la infancia se dieron en Roma, con sus propios principios de
infancia, de empezar a amar al niño como un ser, y empezar a interesarse por el
en todos los sentidos.
Sin
embargo, aquí en México, también surgió el desarrollo de la infancia, el cual
fue a partir del siglo XIX, después de una gran evolución desde el siglo I
(cuando al niño no se le tomaba en cuenta, no había importancia con los lazos
de sangre, había infanticidio), así de esa manera, en todo el mundo, se logró
tener un giro para atender al niño como debe ser, y darle la importancia como
un ser, en su familia, en la escuela.
La
infancia vivida en la niñez, marca el futuro de la persona.
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