domingo, 29 de noviembre de 2015

Texto: La Infancia en México


La Infancia en México

Este es un texto, tipo ficha resumen, sobre la infancia en México, abarcando el ámbito social, familiar y escolar, hecho con el apoyo de las lecturas leídas en clase y de la visita al Museo Modo.

La conceptualización de la infancia, ha pasado por muchos procesos para modificarse conforme el paso del tiempo. Sin embargo, actualmente, se relaciona con la familia moderna. Incluidas veces se decía que “el niño no es un hombre en pequeño, sino que la infancia tiene su forma de ser, de pensar y de sentir” (Rousseau, 1762).

Para el siglo XIX, la pintura se hizo popular, y de esa manera se fueron dejando miles de retratos infantiles, sin embargo lo que se retrataba eran los juguetes que utilizaban los niños como muñecas de trapo, escobetillas, matracas y más.  Los juguetes representaban que, el hijo y la madre siempre han estado apegados, porque el padre está fuera de casa involucrándose muy poco con el infante, de esta manera, la madre elaboraba los juguetes para entretener al niño. Sin embargo, los juguetes se empezaron a importar a mediados del siglo XIX.

Justo para la mitad del siglo XIX, en México había ediciones de libros populares con temas relacionados a lo nacional, con imágenes alusivas a las costumbres del país.

La vestimenta del niño era la misma que la de los adultos, porque se pensaba que eran adultos pequeños. De esta manera, cuando se trataba de retratarlos, se tenía que percibir y entender el entorno social en el que se encontraban viviendo.

Durante el siglo XVIII, la Iglesia debía de intervenir para obligar a los padres a bautizar a los bebes. Desde ahí hasta el siglo XIX, se empezaron a crear las invitaciones y los recuerdos para la ceremonia religiosa del bautismo. Incluían imágenes de recién nacidos, cigüeñas, ángeles o cruces, también tenían el nombre y la fecha de nacimiento del niño, nombre de los padres, padrinos. Se les vestía de una manera única para el bautismo, en capas o vestidos de metro y medio de largo.

“Al cambio de actitud hacia la infancia en el siglo XX, advertía que en el nuevo siglo de los niños se convertirían en el centro del hogar, para ellos se diseñarían muebles, juegos y ropa” (Key, 1900).

De este modo, se empezaron a fabricar productos para los niños de clase media. Los productos más notorios eran el mobiliario, pues se hacían muebles similares al de los adultos, solo que más pequeños para los niños. Se creaban sillas, mecedoras, pupitres, sillas para bebes; este mobiliario tenía que ser atractivo y económico.

“Se propuso la disciplina formal que inculcaba hábitos y valores”. (Gonzalbo Aizpuru, 2006).
“La educación infantil tuvo su origen y raíces en el cuidado y responsabilidad de los padres hacia sus hijos” (Colmenar Orzaes)

Apenas la sociedad estaba enterada de lo que era la infancia, apenas se iba descubriendo como  una etapa de inocencia, es aquí donde la conducta del niño puede formarse, porque el infante está en pleno desarrollo y pueden generar actitudes conforme sean enseñados.
El papel que desarrollaban las madres en el siglo XIX, dependía y cambiaba conforme el contexto social, por ejemplo, en un ámbito urbano, las madres se encargaban de la educación de los niños y el hogar. En un ámbito rural, las madres les ponían a los niños tareas domésticas y agrícolas.

Las madres del siglo XIX de clase alta, utilizaban nodrizas y biberones para dar leche, agua, u otros líquidos a los bebes, ya que aún no tienen el desarrollo para poder tomar en un vaso.

“A pesar de las bombas, de la escasez de alimentos y la falta total de muchos productos de que parecen imprescindibles, no dejamos de ser niños”. (Gonzalbo Aizpuru, 2006).

En el siglo XIX, originalmente los juguetes eran solo para los adultos, sin embargo ya existían juegos para los niños, fue entonces que a partir de este siglo que se empezaron a crear los juegos de mesa y juguetes especialmente dirigidos a los niños. Gracias a la venta de los mismos, se creó un mercado tan amplio, que de esa manera, las tiendas tenían su propia área para juguetes, así de este modo se crearon las jugueterías (tiendas propias para la venta de juguetes y juegos de mesa para niños).

De esta manera eran creados soldaditos, muñecas de trapos. Los juguetes para varones eran sencillos, se elaboraban con madera, vidrio, cartón; así se tenían trompos, canicas, caballitos. Las canicas en ese entonces, tuvieron más auge por ser un producto novedoso ante la vista de público en general. 

Para las niñas, se utilizaba, la casa de muñecas. Lo que fue en el siglo XVI tener una casa miniatura, representaba riqueza y ser de la clase alta en la sociedad. A partir del siglo XIX se empieza ver como juguete, así de esta manera, se creaban accesorios para decorar y completar las casas, incluso se llegaron hacer piezas de objetos y muebles típicos mexicanos para darle un ambiente nacional.

Se empezó a utilizar, lo que era la pelota, un juguete apto para varón y niña.
De los juegos más populares en México, en ese siglo, se encontraba la lotería. Se vendían en cajas de colores atractivos, incluía los tableros, las tarjetas y las fichas. Se podía encontrar en la Juguetería por ser un juego de mesa típico. También se tenían los rompecabezas o juegos de memoria.

Para 1821, México no contaba con escuelas gratuitas para la niñez. Se construyó un Sistema de Educación Gratuita para niños que vivían en pobreza. Fue hasta 1876, donde Benito Juárez estableció que la educación seria gratuita y obligatoria, sin embargo no logro concretar su proyecto.

“El atraso de los pueblos depende de la mala organización e inapropiados métodos de enseñanza. La educación es la base de la grandeza de las naciones”. (Gonzalbo Aizpuru, 2006).

Para el Porfiriato, se promovió el proyecto de enseñanza objetiva. El principal objetivo en ese entonces, era que con la educación se unificara a la nación.
Los primeros libros en editarse fueron de carácter científico, pues el objetivo era fomentar la curiosidad por la lectura, así de este modo descubrir y experimentar. Inclusive se creó un proyecto donde, se buscaba transmitir los conocimientos científicos de una forma fácil, sencilla y atractiva al público infantil, las clases trabajadoras y clases bajas.

De otra manera, se tenía cuadernillos que, con relatos/cuentos ilustrados, los cuales abordaban temas de geografía, astronomía o biología. Todos estos cuadernillos hacían énfasis en crear curiosidad en querer experimentar acerca de lo científico.

Fue hasta el Porfiriato, donde se empezaron a publicar libros para educación primaria, básica y superior. Se consideraba que los libros eran requisitos para las materias de la enseñanza. Fue a finales del siglo XIX donde existieron los cuadernillos de trabajo con textos breves, propiciaban entretenimiento pero al mismo tiempo una educación amenua.

“De ahí la enorme importancia de vigilar a los niños desde la infancia y proporcionarles en las escuelas, las rutinas y los valores que moldean sus costumbres” (Gonzalbo Aizpuru, 2006).

Se crearon las escuelas Lancasterianas, la cual prepara a un niño de un grupo, para dar clases a los más pequeños. Ellos se encargaban, también de, vigilar la conducta y la disciplina de los alumnos durante la clase.

“El niño fue protagonista involuntario de un proceso modernizador del conocimiento”. (Gonzalbo Aizpuru, 2006).

A los niños se les enseñaba a escribir e pizarras, así practicaban el tamaño, la proporción y la separación de las letras, a partir de ahí, utilizaban una plumilla. Al final del siglo XIX e inicios del siglo XX, se empezaron a fabricar cuadernos impresos de raya para saber cómo plasmar la caligrafía.

En 1891, en la escuela primaria se concluyó que, seria de los seis a doce años; la educación básica/inicial (primer al cuarto año) seria obligatoria. Para poder demostrar que se fueron cursando los años obligados, se crearon las boletas de calificaciones, las cuales describían las notas o calificaciones del niño, su aprovechamiento y su conducta.

“Se indica un marco de aprendizaje situado en el seno familiar” (Colmenar Orzaes).

Los padres eran el núcleo familiar que incorporaban la infancia, ya que ellos se encargaban de su protección material y de su formación moral. La madre era la encargada del hogar, de formar, educar al infante para integrarlo a la sociedad. Los padres pasaban menos tiempo por el deber de salir a trabajar.

La mayor parte de la población infantil mexicana, vivía en pobreza extrema, asi que debían de trabajar, dejando los deberes domésticos y escolares. Los niños trabajaban repartiendo periódicos o billetes de lotería.

Justo en el Porfiriato, fue cuando se dio más el trabajo infantil, haya sido en la ciudad o en el campo, los niños tenía que ayudar económicamente para la familia. Es ahí donde, se nota que no había consideraciones por los infantes en ninguna circunstancia.

Lo que fue el siglo XIX, se acostumbraba retratar a los niños cuando fallecían, los padres accedían a este tipo de fotografías porque querían conservar el recuerdo e imagen del niño.

La tasa de mortalidad en ese entonces, era muy alta; tenían que ver las condiciones higiénicas, ya que eran inadecuadas, o incluso se agregaban las enfermedades incurables, las cuales era costoso atender o simplemente no se tenía cura alguna.

Esto se debía a que las parejas se casaban muy jóvenes, tenían muchos hijos, de este modo, varios niños morían antes de dejar la infancia. 

En el gobierno de Porfirio Díaz, se planifico un edificio donde se albergaran niños huérfanos o desamparados (a los cuales se les consideraba un problema social), así de esa misma manera, educarlos en ese recinto. Se pretendía atender a los niños y las niñas por su sexo y su edad, así que, se creó un departamento especial y diferente para niños, niñas y párvulos.

“El año de 1883 marca el inicio de las primeras escuelas dedicadas a los párvulos” (Galván Lafarga).

Para los niños, niñas y párvulos se buscaba una educación que estuviera en armonía, paz y contacto con el interés del niño. Se les enseñaban por medio de actividades muy sencillas, siendo objetivas, relacionando aspectos cotidianos.

Para esta educación, se debían tener maestras para enseñar a estos infantes, por lo cual se seguía con el plan de la observación de la naturaleza, estudio y enseñanza de matemáticas, conocimiento de lenguas, caligrafía.

Para finalizar, termino mencionando una cita, que a mi parecer dice lo que en verdad, podría mencionar un punto importante sobre la infancia.

“Lo que los niños sintieron o pensaron acerca de si mismo solo podemos intuirlo a partir de lo que recordaron y contaron al paso de los años”. (Gonzalbo Aizpuru).

Hoy en día, no hay un concepto definido sobre la infancia, sin embargo, lo relacionamos con los primeros años de vida de los niños, por las situaciones que han pasado, sean buenas o malas, porque dependiendo el tipo de infancia que tuvo el niño cuando era pequeño, es como se desarrollara y crecerá en el ámbito social, escolar y familiar.

Es una etapa donde se puede moldear al niño para bien, siempre y cuando tenga un ejemplo a seguir de una persona que el niño sienta que es un ejemplo a seguir, o siendo uno mismo participe del ejemplo al niño.

Los inicios de la infancia se dieron en Roma, con sus propios principios de infancia, de empezar a amar al niño como un ser, y empezar a interesarse por el en todos los sentidos.

Sin embargo, aquí en México, también surgió el desarrollo de la infancia, el cual fue a partir del siglo XIX, después de una gran evolución desde el siglo I (cuando al niño no se le tomaba en cuenta, no había importancia con los lazos de sangre, había infanticidio), así de esa manera, en todo el mundo, se logró tener un giro para atender al niño como debe ser, y darle la importancia como un ser, en su familia, en la escuela.

La infancia vivida en la niñez, marca el futuro de la persona.
 

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